Vera del Moncayo se postula como zona trufera emergente

Como Pomona

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VII Feria de la Trufa los días 13 y 14 de enero

Estratégicamente ubicada, próxima a Navarra y el País Vasco, Vera del Moncayo se postula como una zona emergente en la producción de trufa en el Valle de Ebro. Por esa razón, ayuntamiento y productores del municipio se han conjurado, por séptima vez, en una nueva edición de la Feria de Trufa que hará de Vera del Moncayo, la capital aragonesa de este producto el sábado 13 i domingo 14 de enero.

El Pabellón Municipal acogerá la VII Feria de la Trufa de Vera del Moncayo a partir de las 10 horas del sábado, día 13 de enero, momento a partir del cual se iniciará la entrega de Trufas para el Concurso. La carpa anexa al pabellón será el escenario a las 11 horas de la Conferencia de Truficultura «Las claves del éxito en una plantación trufera, cómo conseguir altas producciones en planta joven y mantenerlas en el tiempo» con Luz Cocina, Directora Técnica de MICOLAB. Finalizada la charla técnica, a las 12 horas, se procederá a la inauguración oficial de la muestra; y posterior degustación de Tapas Trufadas y Maridaje de vinos, aceite y tapas trufadas.

Las doctoras Ana M. de Miguel y M. Ángeles Hernández, del departamento de Biología Ambiental de la Universidad de Navarra, impartirán una segunda conferencia técnica sobre “La trufa negra: Biología y ecología en truficultura actual” a las 17 horas; mientras que los más pequeños podrán disfrutar de un taller organizado por la asociación cultural de la localidad Vera&Veruela.

El plato fuerte de la primera jornada de feria tendrá lugar a las 19.30 horas con el Concurso de las Mejores Trufas y Entrega de Premios y posterior Subasta de Trufas.

El domingo, día 14 de enero, el perro, indispensable para localizar el preciado fruto negro subterráneo, será el protagonista de la feria con el IV Concurso Nacional de Perros Truferos. A media mañana tendrá lugar la primera eliminatoria para seleccionar a los finalistas que se disputaran el premio a partir de las 16 horas.

En su segunda jornada, la feria volverá a abrir puertas a las 10 horas; y contará con una nueva conferencia de Luz Cocina sobre “Técnicas de manejo esenciales en plantaciones truferas: un recorrido trepidante por las labores imprescindibles en la truficultura ibérica” a las 11 horas; así como una sesión de degustación de tapas trufadas a las 13 horas. La clausura está prevista para las 17 horas.

El Molino de Berola Miguel Ángel Ibáñez, restaurador y truficultor, regenta el Molino de Berola, un restaurante asador en Vera del Moncayo especializado en carnes y pescados a la parrilla; sin perder de vista la gastronomía de los productos de la zona con buen servicio y muy buena relación calidad precio. Cuando llega la temporada, la trufa irrumpe en muchos de sus platos y es una parada obligada en la visita a la localidad.

Destacan las pochas que el equipo de Miguel Ángel elabora con las variedades autóctonas de alubia que él mismo cultiva. La Trapera tiene forma arriñonada, mientras que la Tempranilla o Rastrojera, es de forma más alargada. Las degustamos estofadas con costilla de cerdo y unas lascas y ralladura de trufa. La tostada de trufa y aceite; el boletus con huevo trufado; o la parmentier trufada con huevo frito son otras de las especialidades que se pueden degustar en temporada.

Miembro de la Ruta de la Garnacha que impulsa la DO Campo de Borja y la comarca de Tarazona y el Moncayo, en la carta de vinos del restaurante El Molino de Berola encontramos una completa selección de los vinos de esta denominación de origen y su proyecto Garnachas Históricas en las que participan Bodegas Ainzón, Bodegas Aragonesas y Bodegas Borsao.

Monasterio de Veruela, imprescindible Resulta imprescindible completar el fin de semana de la VII Feria de la Trufa de Vera del Moncayo, con sendas visitas al Centro de Interpretación del Vino de la DO Campo de Borja; así como el fantástico Monasterio de Veruela que data del siglo XII y es un referente de románico cisterciense en Aragón. Un edificio monumental, reflejo de los estilos arquitectónicos de las diferentes épocas vividas.

Entre los ilustres moradores del monasterio; además de los monjes benedictinos fundadores, y los religiosos de la Compañía de Jesús; este monumento dio cobijo a finales de 1863, a Gustavo Adolfo Bécquer y su hermano, el pintor Valeriano Domínguez Bécquer.

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