Los comensales degustan con antifaz un menú de cinco platos guiándose por el tacto, el olor y sabor de los ingredientes

En un primer momento detectamos como unos pedazos de col de bruselas y cortes de unos troncos, de exterior un poco crujiente e interior blando. «Palmitos» dicen algunos comensales de la mesa, «espárragos» dicen otros y hay como quesito. Eran espárragos y lo que parecía col, eran las puntas tiernas de éstos.

Así abría Gonzalo Ferreruela la última Cena a Oscuras de la temporada 2019, el jueves, día 25 de abril. Con un Espárrago blanco a la brasa con queso Casa Mateo y naranja sanguina, casado con cava Vilarnau Rr 2015 (DO Cava).

Unos cenas en los que los comensales comen a oscuras con un antifaz y «juegan» a adivinar los platos que degustan sólo ayudados por los sentidos del tacto, el olfato y el gusto.

Desde el primer momento, la mesa bull de sensaciones y comentarios que sugestionan y ayudan en el descubrimiento de los ingredientes. Las combinaciones originales y las salsas confunden y esconden los productos, en una experiencia trepidante. Como si nuestro cerebro no aceptara la incertidumbre.

El segundo entrante de la noche, Raviolis de espelta pequeña rellenos de pollo asado con langostinos. Casado con el Trepat 2017 de Cara Norte (DO Conca de Barberà), que, a ciegas, para muchos pasó como un vino blanco. De hecho, sólo una comensal de los ocho que compartíamos mesa, acertó al decir que podría tratarse de un vino rosado.

El Skrei con habas a la catalana, con butifarra negra y una lámina de tocino que incluso recordó la piel de los pies de cerdo, fue el plato de pescado de esta propuesta; y se acompañó con querían 2013 un Viognier de Batlliu de Sort (DO Costers del Segre), que recordaba vinos del sur, como el Jerez.
La brocheta de Satay de presa ibérica con verduras de primavera con el DO Priorat Martinet moreno 2017, de estilo Tai, dio el toque oriental a un menú muy arraigado en la tierra.

A los postres, Crema de jengibre (una crema de huevo entre la catalana y la Brullé) con frutos rojos, rosas y especias maridadas con el Ménade Sauvignon Blanc 2018 (DO Rueda).

Gonzalo, hijo y hermano de oftalmólogos (Clínica ILO y Fundación ILO), explica que ya hace unos años que celebra este ciclo de cenas desde la sensibilidad ante las personas que tienen problemas de visión. Una experiencia divertida y para repetir.