La bodega Clos Pons inició este lunes, día 3 de septiembre, la vendimia 2018 con la recogida de las primeras variedades, Albariño y Garnacha Blanca, a la espera de la evolución del resto.

Este año, la añada ha venido marcada por un invierno frío y una primavera lluviosa, lo que conlleva un retraso en el ciclo vegetativo, de aproximadamente unos 10 días. El enólogo de la bodega de Albagés, Martí Magriñà, prevé que haya una producción ligeramente superior a la media de cada año. Todos estos factores “nos llevan a considerar que será un año de menos calidez y concentración en los vinos, es decir, de vinos más elegantes. Seguramente lo más destacable de los vinos de este año será la acidez y la potencia aromática “, explican los responsables de la bodega. “En Clos Pons utilizamos el método manual, escogiendo uno a uno los racimos más óptimos para elaborar un vino de máxima calidad procedente de las viñas ecológicas de fincas situadas en el Albagés y en la Pobla de Cérvoles”, puntualizan.